Autogestión del
aprendizaje, que ahora es continuo y a lo largo de toda la vida, son las
propuestas que llegan desde la "Meca" de la tecnología
Con cada cambio importante de
paradigma social, las nuevas necesidades de la sociedad requieren formas
diferentes de aprender.
En este marco, desde las más altas
esferas de la "Meca tecnológica", Silicon Valley, hace
tiempo que se cuestiona fuertemente el formato estandarizado y verticalista de
la enseñanza occidental.
Si bien las mayores propuestas de
cambio que llegan desde ese polo norteamericano tienen que ver con la educación
inicial -a partir de escuelas conectadas, aprendizaje autogestionado, etc.-
también existen ideas para que las universidades cambien su arcáico
modelo.
Multinacionales tecnológicas
como Google, IBM, Microsoft, Samsung o Apple, no dudaron en meterse
ya en el campo de la educación, por un lado para generar un
"pool" de talento del cual alimentar sus plantillas de personal en el
futuro, y por el otro por el millonario negocio que supone esta área de la
sociedad.
Para muchos, la vanguardia de la
educación se encuentra en Silicon Valley. "La zona de la bahía es el
destino para todos los educadores que quieran ver los primeros signos de lo que
estos nuevos modelos educativos pueden ser", explicó en un artículo de la
revista "Wired" Brian Greenberg, el CEO de la Silicon Schools Fund,
organización que apoya las nuevas propuestas.
Desde esas altas esferas, ya no
quieren aprendizaje por repetición ni fórmulas preconcebidas que no
sirven para nada más que para sacar una buena nota en el examen, aseguró el
diario El Confidencial.
¿Qué proponen estas
organizaciones? Que los estudiantes aprendan más y exploren sus propios
intereses con un apoyo individualizado a través de la tecnología y
nuevos métodos educativos. Un buen ejemplo es el que dio Elon Musk -cofundador
de PayPal, SpaceX y Tesla Motors- cuando abrió su propia escuela, a
la que asisten sus hijos, llamada Ad Astra. Este proyecto se
centra, ante todo, en el aprendizaje a través de la resolución de problemas.
La mayoría de estas nuevas propuestas
pasan por la máxima del constructivismo, en la que elalumno debe ser el
protagonista de su proceso de aprendizaje.
Musk lo tenía claro: si queremos
ofrecer una nueva educación debemos deshacernos sin miedo de gran parte de las
cosas que conocíamos, como las clases divididas por edades o los currículos
cerrados. "Tiene más sentido dar forma a la educación para que
encaje con sus aptitudes y habilidades", afirmó.
Otro ejemplo es la Khan Lab
School, fundada por el inversor Salman Khan, como una
prolongación de sus populares cursos "online" que siguen 26 millones
de alumnos de todo el mundo. La escuela, abrió sus puertas el curso 2014/2015
con el objetivo de situarse a la vanguardia de la educación estadounidense
basándose en el libro de Khan 'The One World Schoolhouse' (Twelve).
Allí los estudiantes eligen
su propio ritmo de aprendizaje, los contenidos que más les llaman la
atención y fijan sus metas. Cada semana deben sleccionar
aquello que van a aprender durante los días siguientes y el tiempo que les va a
llevar. Todos los días los alumnos reflexionan sobre la jornada que está a
punto de empezar y se encuentran con sus tutores en reuniones privadas.
El profesor y el ciclo lectivo
En este marco, la tendencia se
cuestiona también la función tradicional del maestro, que dejaría de ser el
emisor del conocimiento a convertirse en un acompañante. El objetivo es, como
en otros aspectos, eliminar la homogeneidad de los procesos de aprendizaje e
individualizarlos, apuntó el mencionado periódico.
Como contraparte, cobra
relevancia el "software" que pueden utilizar los estudiantes
para aprender. Khan lo tenía claro cuando decidió dar el paso de sus vídeos
educativos de la Khan Academy a la apertura de sus escuelas: se trataba de un
suplemento necesario, pero no un cambio de paradigma.
Aunque el auge de los MOOC (cursos
masivos, abiertos y gratuitos que se toman en línea) sugiere un futuro
en el que el profesor desaparecerá, lo más probable es que este ocupe el
lugar de mentor, como en una universidad a distancia.
Es lo que también sucede en Knowledge
Academy, un proyecto internacional fundado por Dilshad y Barinder Hothi,
considerado el "Amazon del mundo educativo". Aunque su sistema se
basa en cursos en línea, también ofrece "consultorios de atención
sin cita previa" en los que el alumno puede acudir a un centro
para que un profesor le resuelva sus dudas. Esta particular academia ya
funciona en 210 países, con más de 5.000 cursos, una facturación anual de casi
30 millones de euros y clientes como Disney o PriceWaterHouse, apuntó El
Confidencial.
Otra de las premisas que subyace en
proyectos como el de Knowledge Academy es que la educación ya no
se da solo en la primera etapa de la vida sino a lo largo de toda
la etapa activa del ser humano, y en cualquier momento del año en lugar de
dentro de un ciclo lectivo.
En la Khan Lab School, no hay
vacaciones de verano, ni lecciones de 50 minutos, ni clases organizadas por
edad. Lo que sí hay son momentos dedicados al bienestar interior -una
media hora en la que los alumnos practican "mindfulness"- y al
exterior (ejercicio físico), así como un par de horas por la tarde en
las que deben solucionar algún problema del mundo real, como rediseñar
la biblioteca del centro o realizar investigaciones en profundidad sobre un
tema determinado. También hay exámenes: tres al año.
A partir de estos resultados,
combinados con otras variables, se definen políticas del Instituto. Es un lugar
de experimentación en constante desarrollo, que pone a prueba diferentes
medidas que deben valorar los profesores aseguró El Confidencial. Para ello, el
relevamiento de datos es clave: los alumnos deben tomar nota constantemente de
sus intervenciones para llevar un registro del desarrollo de su
carácter personal.
Al final del primer curso, por
ejemplo, la escuela llegó a la conclusión de que los estudiantes no se habían
centrado demasiado en las materias sociales y que los alumnos debían
organizarse según su nivel de independencia, no por su rendimiento académico.
El objetivo último de la
Khan Lab School es crear tácticas educativas que puedan ser implementadas en
otros centros y a un nivel global. No se trata únicamente de educar a los hijos
de los más privilegiados, sino también, de descubrir en entornos plenamente
controlados y de élite aquello que puede funcionar en otros rincones del mundo.
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